Se encuentra disponible una nueva publicación realizada por el INTA que plantea una serie de estrategias para alcanzar a mediano y largo plazo la sostenibilidad de los bosques plantados, el mantenimiento de la integridad ecológica, y la conservación de la biodiversidad de los humedales del Bajo Delta del Paraná.  
 
Conformado en base a información científico-técnica y la experiencia de los productores del territorio, alude a las especies y los ambientes naturales del Bajo Delta y la principal actividad productiva de la región, las plantaciones forestales con sauce y álamo. Sin embargo, algunas estrategias pueden implementarse en bosques plantados de otras especies o incluso en otras activiades productivas como el sistema silvopastoril o la ganadería extensiva.
 
El protocolo se divide en estrategias generales, aplicables a todos los tipos de establecimientos y usos (por ejemplo, ordenamiento predial, control de cacería, y regulación y uso adecuado de agroquímicos y fuego) y estrategias específicas que se desarrollan a diferentes escalas espaciales (rodal, establecimiento/predio, paisaje y región), considerando el tipo de productor (pequeño, mediano y grande) y el uso del suelo (forestal puro, silvopastoril, ganadero). Cada estrategia tiene como objetivo una población o grupo de especies de fauna y flora. Así, la meta es aportar a la sostenibilidad forestal y a la conservación de la biodiversidad de diferentes formas.
 
Las estrategias a nivel de rodal  o establecimiento implican mejoras en la gestión forestal y el incremento o mantenimiento de ambientes naturales, estructuras clave y especies focales por su importancia tanto ecológica como socioeconómica. Estas mejoras deberán traducirse en un aumento local de la biodiversidad, buen funcionamiento del ecosistema, mejora de la productividad forestal, demostración de la responsabilidad social empresaria y la posibilidad de acceder a la certificación forestal y a un mayor número de mercados. Las estrategias a nivel de paisaje y región apuntan al ordenamiento territorial, la conservación de especies a escala poblacional y la definición de áreas de importancia para el Bajo Delta.

 

Estas pautas podrían traducirse no sólo en la conservación de ambientes naturales y especies de valor, sino en una mayor competitividad para el sector forestal y en una mejora en las condiciones de vida para los habitantes y productores de la región.
 

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